
Avena con tomate y huevo escalfado
Esta avena no es dulce, y eso es lo primero que hay que saber. En lugar de leche y frutos rojos, lleva zumo de tomate, ajo y un poco de parmesano, y el resultado se parece más a un risotto ligero que a unas gachas de desayuno. La preparo cuando me apetece algo contundente pero no pesado, y cuando ya estoy cansada del pan de siempre.
La idea nació de una improvisación en la cocina: un día no había leche en casa, pero sí tomates y un resto de tomate concentrado de la cena anterior. La avena, cocida en agua hasta que casi está lista y luego terminada en la salsa de tomate, cambia de textura por completo: los copos se ablandan sin deshacerse, y la salsa impregna cada cucharada. El huevo escalfado por encima no es solo decoración: cuando la yema se rompe y se mezcla con la salsa, el plato gana en cuerpo y sabor.
Esta receta funciona tanto para un desayuno rápido entre semana como para un brunch tranquilo de fin de semana. La regla clave: no cocer la avena del todo en el primer paso, o se deshará en el sartén con el tomate y perderá toda su textura.
Valor nutricional
* Calculado para productos crudos por 1 porción.Ingredientes
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Modo de preparación
Consejos del chef
- No cocines la avena del todo en el primer paso: retírala del fuego un par de minutos antes. Terminará de cocerse en la sartén con el tomate y no se convertirá en una papilla sin textura.
- Para un huevo escalfado más limpio, añade un chorrito de vinagre al agua hirviendo y crea un remolino suave con una cuchara antes de verter el huevo: la clara envolverá mejor la yema.










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