9 August, 2026
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Ciruelas pasas: beneficios, contraindicaciones y cuánto puedes comer al día

Ciruelas pasas: beneficios, contraindicaciones y cuánto puedes comer al día

Las ciruelas pasas son una de las pocas frutas desecadas que han salido de la cocina para convertirse en objeto de investigación clínica seria. Los científicos las han estudiado no solo como remedio “para el tránsito intestinal”, sino también por su posible efecto sobre la densidad ósea en mujeres después de la menopausia, un tema que preocupa a millones de personas en todo el mundo. Al mismo tiempo, se trata de un alimento calórico y con un contenido de azúcar considerable, así que la gran pregunta es: ¿cuántas puedes comer sin que afecte a tu peso o a tu nivel de glucosa?

Qué son realmente las ciruelas pasas

Las ciruelas pasas no son una fruta distinta, sino ciruelas desecadas de una variedad concreta —científicamente, Prunus domestica—, en concreto la ciruela damascena, una variedad europea del ciruelo. Tiene tanto azúcar natural que se seca bien y no se estropea, a diferencia de la mayoría de las demás ciruelas. Esa es precisamente la particularidad que convierte a esta variedad en “la ciruela para secar”: la pulpa mantiene una estructura firme, no se deshace ni fermenta durante el secado.

En las ciruelas pasas coinciden tres componentes clave:

  • Fibra — un carbohidrato que el organismo no digiere, pero que “alimenta” a las bacterias intestinales beneficiosas.
  • Sorbitol — un edulcorante natural con un suave efecto laxante.
  • Polifenoles — antioxidantes vegetales que protegen las células del daño oxidativo.

Es precisamente esta combinación —y no un único componente “milagroso”— lo que explica por qué las ciruelas pasas siguen siendo objeto de estudio en investigaciones sobre digestión e incluso salud ósea.

A diferencia de la mayoría de las frutas desecadas del mercado, que los fabricantes suelen endulzar, las ciruelas pasas clásicas se secan sin azúcar añadido: todo el sabor dulce y las calorías proceden de la fructosa propia de la fruta. Cuando tienes una ciruela pasa en la mano, en realidad tienes una ciruela concentrada: se le ha quitado el agua, y el resto de nutrientes queda en menos volumen, por lo que están más “concentrados” que en la ciruela fresca.

Valor nutricional

NutrienteValor por 100 g% VRN*Comentario
Energía240 kcal12%Aproximadamente como una barrita de cereales pequeña
Proteínas2,2 g4%Fuente poco relevante de proteína
Grasas0,4 g<1%Prácticamente un alimento desgrasado
Hidratos de carbono63,9 g21%Principalmente azúcares naturales
— de los cuales azúcares38,1 gFructosa y glucosa propias de la fruta, sin azúcar añadido
Fibra alimentaria7,1 g25%Casi una cuarta parte de la ingesta diaria de fibra en una sola ración
Potasio732 mg21%Más que en el plátano, a igualdad de peso
Vitamina K59,5 µg50%La mitad de la ingesta diaria — clave para la coagulación sanguínea
Cobre0,28 mg31%Casi un tercio de la ingesta diaria — similar a un pequeño puñado de anacardos; el cobre es necesario para el sistema nervioso
Magnesio41 mg10%Contribuye al funcionamiento muscular y cardíaco
Vitamina B20,19 mg14%Interviene en el metabolismo energético
Vitamina B60,21 mg12%Importante para el sistema nervioso

*El porcentaje de Valores de Referencia de Nutrientes (VRN) se calcula según los datos de USDA FoodData Central, la base de datos oficial del Departamento de Agricultura de EE. UU. sobre composición de alimentos. Ten en cuenta que estos porcentajes están calculados sobre los valores de referencia estadounidenses, que pueden diferir ligeramente de los VRN europeos oficiales.

En la práctica: una ración de 4-5 unidades (unos 40 g) aporta aproximadamente 96 kcal —algo menos que un trozo de chocolate negro— y cubre casi un tercio de la necesidad diaria de vitamina K y una décima parte del potasio. La característica principal de las ciruelas pasas es su alta “densidad” de azúcar: 100 g contienen tanto como tres o cuatro ciruelas frescas, por eso el control de la ración es especialmente importante.

Beneficios para el organismo

Regula el tránsito intestinal — y no es solo tradición, hay estudios que lo respaldan

Este es, probablemente, el efecto más investigado de las ciruelas pasas. En un ensayo clínico aleatorizado (los participantes se distribuyen al azar en grupos para que el resultado sea lo más fiable posible), se dividió a personas con estreñimiento crónico en dos grupos: unos comían 50 g de ciruelas pasas dos veces al día, y otros tomaban psyllium (cáscara de semillas de plantago, un suplemento de fibra muy habitual). El resultado: las ciruelas pasas aumentaron la frecuencia de las deposiciones ya en la primera semana, y a las siete semanas la diferencia entre ambos grupos era aún más notable.

Cuando los investigadores analizaron en conjunto varios estudios de este tipo, descubrieron que 100 g diarios de ciruelas pasas durante tres meses mejoran tanto la frecuencia como la consistencia de las deposiciones, incluso mejor que el psyllium.

¿Por qué funciona? Dos mecanismos actúan a la vez: la fibra, que aporta volumen a las heces, y el sorbitol, un azúcar-alcohol natural que se absorbe mal en el intestino y arrastra agua hacia él, ablandando las heces. Piénsalo como una esponja: la fibra y el agua son lo que da “forma” a las heces, haciéndolas más blandas y fáciles de expulsar. Juntos, estos dos mecanismos actúan de forma más suave que los laxantes farmacológicos, por lo que médicos y dietistas-nutricionistas suelen recomendar las ciruelas pasas como primera opción frente al estreñimiento leve o moderado, antes de recurrir a medicamentos.

Contribuye a mantener la densidad ósea en mujeres tras la menopausia

Este es uno de esos raros casos en los que un “remedio de la abuela” cuenta con respaldo científico serio. El estudio más amplio y riguroso sobre este tema duró un año completo e incluyó a 235 mujeres posmenopáusicas de entre 55 y 75 años, distribuidas al azar en grupos —lo que aumenta la fiabilidad del resultado—. Las participantes se dividieron en tres grupos: sin ciruelas pasas, con 50 g al día y con 100 g al día; todas recibieron además un suplemento estándar de calcio y vitamina D. Al cabo de un año, la densidad ósea de la cadera había disminuido en las mujeres que no comían ciruelas pasas, mientras que se mantuvo estable en los grupos que sí las consumían.

Más tarde, los mismos investigadores analizaron también la tibia (el hueso de la pierna que soporta la mayor carga al caminar) y comprobaron que en quienes comían ciruelas pasas no solo se mantenía la densidad ósea, sino que, según sus cálculos, el hueso habría resistido mayor carga, es decir, era más resistente. Los científicos creen que la causa está en los polifenoles de la ciruela pasa: según datos de laboratorio, estos compuestos vegetales parecen “frenar” el desgaste natural del hueso y, al mismo tiempo, favorecer las células que construyen tejido óseo nuevo. Esto no significa que las ciruelas pasas sustituyan al tratamiento de la osteoporosis, pero como complemento alimentario en mujeres de riesgo cuentan con una base científica real.

Fuente de potasio para el corazón y los músculos

100 g de ciruelas pasas contienen más potasio que la misma cantidad de plátano, la fruta que tradicionalmente se considera de referencia en potasio. El potasio es un mineral que regula el equilibrio de líquidos en las células y resulta necesario para la contracción normal del músculo cardíaco y la transmisión de señales nerviosas. Los estudios muestran que, cuanto más potasio consume una persona, más fácil le resulta mantener la tensión arterial en niveles normales, especialmente si su dieta es rica en sal (sodio), como suele ocurrir en la alimentación actual.

Protección antioxidante de las células

Las ciruelas pasas presentan uno de los niveles más altos de actividad antioxidante entre las frutas desecadas, gracias a su elevada concentración de polifenoles, en particular los ácidos neoclorogénico y clorogénico. En términos sencillos, los antioxidantes son sustancias que ayudan a que las células no se “oxiden”: neutralizan los radicales libres, moléculas inestables que se forman de forma natural en el organismo y que, con el tiempo, dañan los tejidos y aceleran su envejecimiento. Debido al proceso de secado, la concentración de estos compuestos es más alta en la ciruela pasa que en la ciruela fresca de la misma variedad.

Ayuda a controlar el azúcar en sangre, a pesar de su sabor dulce

Puede parecer contradictorio, pero, pese a su elevado contenido en azúcar, las ciruelas pasas tienen un índice glucémico (IG) relativamente bajo —una medida de la rapidez con la que un alimento eleva la glucosa en sangre tras la ingesta—. Esto se debe a su alto contenido en fibra, que ralentiza la absorción de los azúcares: en lugar de un pico brusco de glucosa que provoca hambre al cabo de una hora, las ciruelas pasas generan una subida más gradual. Esto no es una excusa para comerlas sin límite si tienes diabetes, pero sí un argumento a favor de que, en cantidades moderadas, se toleran mejor que los dulces convencionales.

Contraindicaciones y efectos secundarios

Molestias digestivas en exceso

El mismo sorbitol que ayuda con el estreñimiento puede, en grandes cantidades, provocar el efecto contrario: diarrea, hinchazón y espasmos abdominales. En estudios donde los participantes comían 100 g diarios de ciruelas pasas, algunos reportaron molestias leves y un aumento de las deposiciones por encima de lo cómodo. Esto afecta sobre todo a quienes no las comían habitualmente y empiezan directamente con una ración grande: el organismo necesita tiempo para adaptarse a un mayor consumo de fibra.

Impacto en el azúcar en sangre en caso de diabetes

Pese a su índice glucémico relativamente bajo, las ciruelas pasas siguen siendo un alimento con alta concentración de azúcares en poco volumen: es mucho más fácil y rápido comerse un puñado de fruta desecada que la misma cantidad de ciruelas frescas. Las personas con diabetes deben tener en cuenta las ciruelas pasas en el cómputo total de carbohidratos y controlar la ración, en lugar de fiarse únicamente de su “IG bajo” como permiso para comer sin límite.

Aumento de peso si el consumo no se controla

240 kcal por 100 g es entre el doble y el triple de lo que aporta la misma cantidad de ciruela fresca, sencillamente porque al eliminar el agua queda una masa concentrada de azúcares. Un puñado de ciruelas pasas “desaparece” con una rapidez engañosa, y si las añades a tu dieta sin tener en cuenta las calorías, puedes acabar con un exceso calórico sin darte cuenta.

Riesgo para personas con síndrome del intestino irritable (SII)

Las ciruelas pasas pertenecen al grupo de alimentos con alto contenido en FODMAP, la denominación general para un grupo de carbohidratos (entre ellos ciertos tipos de azúcares) que el intestino digiere mal, por lo que “fermentan” y provocan gases e hinchazón. En personas con SII diagnosticado, las ciruelas pasas suelen empeorar los síntomas —hinchazón, molestias, tránsito irregular— incluso en pequeñas cantidades. En ese caso, conviene consultar con un gastroenterólogo o un dietista-nutricionista sobre si incluirlas en la dieta y en qué cantidad.

Sensibilidad a los sulfitos por conservantes

Parte de las ciruelas pasas que se venden en tiendas se tratan con dióxido de azufre (E220), un aditivo que conserva el color de la fruta y prolonga su vida útil. En personas sensibles a los sulfitos, esto puede provocar reacciones alérgicas —desde erupciones cutáneas hasta dificultad respiratoria—, especialmente en quienes tienen asma. Si alguna vez has notado este tipo de reacciones con frutas desecadas, es recomendable elegir ciruelas pasas sin la etiqueta “E220” o consultar la composición con el fabricante.

Para quién son especialmente recomendables

  • Mujeres en la menopausia y posmenopausia. Este grupo ha sido objeto de los estudios más sólidos sobre las ciruelas pasas. Una ración de 50 g al día (unas 5-6 unidades) es la cantidad utilizada en los ensayos clínicos sobre densidad ósea, y también resultó ser más realista para un consumo continuado que la ración doble de 100 g, que parte de las participantes abandonó por la monotonía del sabor.
  • Personas con estreñimiento crónico leve o moderado. Quienes tienen dificultades habituales para ir al baño pueden considerar las ciruelas pasas como una alternativa más suave a los laxantes. La dosis inicial óptima es de 3-4 unidades al día, aumentando hasta 6-8 según necesidad y tolerancia, siempre con suficiente ingesta de agua.
  • Personas que controlan su tensión arterial. Gracias a su alto contenido en potasio, las ciruelas pasas pueden ser un buen complemento en dietas para la hipertensión, siempre que también se controle el consumo total de sal. Una ración de 4-5 unidades varias veces por semana encaja en una dieta saludable sin afectar significativamente al aporte calórico.
  • Deportistas y personas con alta actividad física. El potasio y el magnesio de las ciruelas pasas participan en el funcionamiento muscular y pueden ser útiles después de entrenar, como parte de un tentempié que ayude a reponer electrolitos (minerales que se pierden con el sudor). Un pequeño puñado de ciruelas pasas es una fuente práctica de hidratos de carbono rápidos y minerales, sin necesidad de preparar nada.

Cómo consumirlas: ración y formas de preparación

La ración diaria recomendada para un adulto sano es de 4-6 unidades (unos 40-50 g). Esta es la cantidad que en los estudios generó un efecto positivo constante sobre la digestión y los huesos, manteniéndose cómoda para un consumo diario sin efectos secundarios.

Frecuencia: a diario, como parte de una dieta equilibrada, o varias veces por semana si el objetivo no es un efecto terapéutico, sino simplemente variar la alimentación.

Formas de consumo:

  • Ciruela pasa natural (sin tratar) — la forma más concentrada en fibra y polifenoles.
  • Remojada en agua — la manera tradicional de ablandar la textura y reducir algo la concentración de sorbitol, que pasa parcialmente al agua.
  • Compota o cocción — una opción más suave para quienes les cuesta digerir la fruta entera; adecuada para niños y personas mayores.
  • Puré — una forma práctica para repostería, como sustituto natural de parte del azúcar y la grasa en las recetas.

Mejores combinaciones para su absorción

Las ciruelas pasas combinan bien con fuentes de proteína y grasas saludables —frutos secos, yogur, avena—: esto ralentiza la absorción de los azúcares y hace que el tentempié sea más saciante. En cambio, tomarlas junto con té o café justo después de comer puede reducir algo la absorción del hierro de otros alimentos, debido al tanino, un compuesto vegetal presente en estas bebidas que “se une” al hierro y dificulta su absorción; por eso es mejor espaciarlos unos 30-40 minutos.

Cocerlas en compota apenas afecta a la fibra y al potasio, pero reduce algo el contenido de vitamina C y de los polifenoles más sensibles al calor (es decir, los que se degradan parcialmente con el calor); aun así, la ciruela pasa seca ya contiene poca vitamina C de por sí, así que la diferencia en la práctica es mínima.

Mitos habituales

Puedo comer ciruelas pasas sin límite porque son naturales”

Esta idea surge al comparar las ciruelas pasas con dulces “poco saludables” —y, en efecto, comparadas con caramelos, aportan mucho más al organismo—. Pero que sea natural no elimina las calorías ni el azúcar: 100 g de ciruelas pasas contienen tantos hidratos de carbono como una ración de postre. La diferencia es que las ciruelas pasas aportan fibra, potasio y antioxidantes, no que se puedan comer sin límite. Una ración moderada es la condición que hace que los beneficios superen a los riesgos.

Las ciruelas pasas son malas para los dientes por su alto contenido en azúcar”

La preocupación no carece de fundamento: la textura pegajosa de la fruta desecada permanece más tiempo en contacto con los dientes que la fruta fresca, y el azúcar combinado con las bacterias bucales puede favorecer la caries. Sin embargo, algunos estudios apuntan a que los polifenoles de la ciruela pasa tienen cierto efecto antibacteriano frente a determinadas cepas bucales, lo que compensa parcialmente el riesgo. El consejo práctico sigue siendo sencillo: después de comer fruta desecada, conviene enjuagarse la boca con agua o cepillarse los dientes, igual que tras cualquier snack dulce.

Ciruela pasa y ciruela seca son lo mismo, así que cualquier ciruela desecada se puede llamar así

Técnicamente, las ciruelas pasas son ciruelas desecadas de variedades concretas (principalmente la damascena), con suficiente azúcar como para secarse sin fermentar ni estropearse. No todas las variedades de ciruela sirven para esto: si se seca una ciruela de mesa común, es muy probable que se estropee o quede demasiado ácida y acuosa. Por eso las ciruelas pasas comerciales proceden de variedades específicas, y no de “cualquier ciruela desecada”.

Las ciruelas pasas curan el estreñimiento al instante, como un laxante

El efecto de las ciruelas pasas es suave y acumulativo, no inmediato como el de un laxante farmacológico. En los estudios, la mejora en la frecuencia y consistencia de las deposiciones se observó ya en la primera semana de consumo regular, pero el resultado estable se alcanzó más cerca de la tercera-séptima semana. Si esperas un efecto “de un día para otro” como el de un medicamento, es fácil decepcionarse y abandonar el producto, aunque tras varias semanas de consumo regular el resultado sería mucho más notable.

Conclusión

Las ciruelas pasas son uno de esos raros ejemplos de “remedio de la abuela” que ha obtenido un respaldo científico serio: los estudios confirman tanto su efecto sobre la digestión como su papel en el mantenimiento de la densidad ósea en mujeres tras la menopausia. Al mismo tiempo, no son un alimento milagroso sin límites: su alto contenido en azúcar y sorbitol implica que sus beneficios se manifiestan precisamente en una ración moderada y regular, no en grandes cantidades “por si acaso”.

Si quieres probar las ciruelas pasas para mejorar tu digestión o cuidar tu salud ósea, empieza con 3-4 unidades al día y ve aumentando gradualmente hasta la cantidad que te resulte cómoda, observando cómo reacciona tu organismo. Si tienes alguna enfermedad crónica —diabetes, síndrome del intestino irritable u otras—, consulta antes con tu médico o dietista-nutricionista colegiado/a para determinar la ración adecuada para ti.

Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo, diagnóstico o tratamiento de un profesional médico o dietista-nutricionista colegiado/a. Consulta siempre con un especialista antes de introducir cambios significativos en tu alimentación, especialmente si tienes una enfermedad crónica.

Preguntas y respuestas

¿Cuántas ciruelas pasas puedo comer al día sin que me siente mal?

Para la mayoría de los adultos sanos, la ración óptima es de 4-6 unidades (unos 40-50 g) al día. Esta cantidad aporta beneficios notables para la digestión y los huesos, manteniéndose dentro de los límites que no provocan molestias digestivas. Aumentar hasta 100 g diarios es posible, pero incrementa el riesgo de hinchazón y heces blandas en algunas personas.

¿Puedo comer ciruelas pasas si tengo diabetes?

En cantidades moderadas, sí, ya que tienen un índice glucémico relativamente bajo gracias a su alto contenido en fibra. Aun así, hay que tenerlas en cuenta en el cómputo total de carbohidratos y no considerarlas un alimento “libre” sin restricciones. Lo mejor es acordar la ración adecuada con tu médico o dietista-nutricionista.

¿Las ciruelas pasas ayudan a adelgazar?

No hay pruebas directas de que las ciruelas pasas por sí solas favorezcan la pérdida de peso. Sin embargo, gracias a su alto contenido en fibra, producen sensación de saciedad y pueden ayudar a sustituir dulces menos saludables si controlas las calorías totales. Es importante recordar su propio aporte calórico —240 kcal por 100 g— y no añadirlas “de más” a tu alimentación habitual.

¿Se les puede dar ciruelas pasas a los niños?

Sí, en cantidades razonables son adecuadas para niños, especialmente como remedio natural y suave ante el estreñimiento ocasional, a menudo en forma de compota o puré remojado. A los niños pequeños conviene darles raciones menores y observar la reacción de su sistema digestivo, ya que su sensibilidad al sorbitol es mayor que la de los adultos.

¿Cuál es la diferencia nutricional entre la ciruela pasa y la ciruela fresca?

Al eliminar el agua, todos los nutrientes de la ciruela pasa quedan más concentrados por cada 100 g: más fibra, potasio y polifenoles, pero también más azúcar y calorías. La ciruela fresca tiene menos calorías por el mismo volumen y más vitamina C, que se pierde en parte durante el secado. Ambos alimentos son beneficiosos, pero la ciruela pasa es una “versión concentrada” de los mismos nutrientes.

¿Puedo comer ciruelas pasas en ayunas?

Sí, y algunos dietistas-nutricionistas incluso lo recomiendan para mejorar el tránsito intestinal: la ciruela pasa remojada en ayunas por la mañana actúa de forma más suave y rápida al no haber otros alimentos que ralenticen la digestión. Aun así, las personas con el estómago sensible deben observar cómo reaccionan, ya que la alta concentración de fructosa en ayunas puede, en casos puntuales, provocar molestias.

Aviso legal médico

Este artículo es solo para fines informativos y no constituye un consejo médico. Antes de realizar cambios significativos en su dieta o si padece afecciones médicas crónicas, consulte a un médico o a un dietista certificado.

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