
Pastel de atún y brócoli con pasta filo
Este pastel es el recurso perfecto para una noche entre semana cuando en la nevera solo queda una lata de atún y un brócoli. En vez de trabajar con una masa de levadura, aquí se usa pasta filo: se enrolla y se hornea, sin necesidad de fermentación ni amasado. En poco más de una hora tienes en la mesa algo que parece mucho más elaborado de lo que realmente es.
El truco con la pasta filo está en la rapidez: las láminas son finísimas y se secan enseguida al aire, así que conviene mantener la pila cubierta con un paño húmedo mientras se trabaja lámina por lámina. Sin ese paso, las últimas hojas se vuelven quebradizas y cuesta enrollarlas sin que se rompan.
El relleno no se cocina aparte: el brócoli solo necesita un remojo en agua caliente para descongelarse y ablandarse un poco, y el atún de lata va directo, sin escurrir de más. Todo el desarrollo de sabor ocurre dentro del horno. La feta aporta la sal que necesita el relleno de atún, y la mezcla de huevo, nata y mostaza que se vierte en los últimos diez minutos de horneado empapa la capa superior de los rollitos para que no se resequen.
En vez de porciones tipo tarta, el resultado es una corona de rollitos crujientes dispuestos en el molde — queda vistoso sin esfuerzo extra de presentación, así que sirve tanto para un día cualquiera como para cuando llegan invitados sin avisar.






















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